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July 03 El DemonioAlgunos me dijeron que pertenecían a un cuento, otros me lo contaron como una leyenda, después alguien me dijo que son parte de un mito y yo les puedo asegurar que es verdad. Dicen que vagan por el mundo buscando quien sabe que cosa. Es una historia que me paso. Una noche yo regresaba de mi trabajo, un hombre muy viejo vino corriendo y se aferro a mi, desesperado me dijo sobre un ser que lo perseguía - Roba almas, lo ví con mis propios ojos – me dijo con lo ojos bien abiertos haciendo un gesto con las manos – me sigue porque quiere mi alma – y se desplomó. Pensé que era de esos tipos de locos que se encuentran en las calles. Le tome de la cabeza para ponerlo más cómodo y en su ultimo suspiro me dio una roca o piedra rara. - Que no lo consiga, o estaremos perdidos – me dice mientras trata de tragar saliva – no te dejes atrapar porque el te quitara tu alma y estarás destinado a vagar en los confines de tus pesadilla - finalmente cerro sus ojos y dejo de respirar. - ¿Se murió? – una voz se escucho Me pare, y mire por todos lados y no ví nada, del miedo que tenia, corrí sin dirección, me tropecé con algo y caí de frente. Me dolía todo. Sentí que una mano me sujeto de la remera de la parte posterior, levantándome con una facilidad, me sentía como si fuera una pluma. Puso mi rostro enfrente al suyo. Sus ojos brillaban de un color rojo sangre, tenia la sensación que penetraba mi alma. - Tu ¿quién eres? – me dijo con mucha paciencia. Yo no sabia que responder - no - dijo soltándome. Me desplome contra el suelo, dejándome sin aire. Me levante lentamente, me costaba respirar, sentía que no podía hacer entrar oxigeno a mis pulmones. Trate de recuperarme los más rápido posible y me di cuenta que solo me miraba. Con una frialdad, de brazos cruzado, parado, enfrente de mí lentamente levante la vista. Vestido de negro, de tez media blanca, cabellos castaños. Me percate que sus ojos no poseían el extraño brillo, cambiaron, sus ojos eran más claros, más hermosos, de un peculiar color mixto, verde celeste. Lo mire, el miedo empezó a invadir de vuelta, mi cuerpo se soltaba, apenas podía moverme. No podía sentir mis piernas, mi alma paresia que estaba por el suelo, mi mente estaba nublada, blanca, no podía pensar en nada. Entre en un absoluto pánico. - No tengas miedo, no te voy a matar – su voz fría retumbo en mis oídos, su expresión trasmitía cierto terror. Pude sentir una maldad que lo rodeaba, su mera presencia era la muerte. - ¿Quién eres? - fueron las primeras palabras que pude decir tartamudeando. - Nadie - me contesto. - ¿Me vas a matar? - dije aun tratando de controlar mis miedos. Su mirada clavada en mi, su rostro frío no expresaba ninguna emoción. Pensé que mi muerte estaba cerca. - No - responde para mi alivio, sentí que mi alma volvió a mí. - ¿Acaso quieres la piedra? - dije mientras miraba al viejo muerto. - No - me responde fríamente. - Entonces, ¿Por qué lo perseguías? - le pregunte - De mi no escapaba. Sino del otro - no comprendí su respuesta. - ¿Del otro? ¿Qué otro? - mi interrogatorio hizo generar cierto fastidio. - El que esta muerto allá - responde apuntando hacia un lugar bastante oscuro. - ¿¡Muerto!? - me asombre, y el pavor entro en mi. - Si - vuelve a afirmar, su brazo seguía apuntando. Una curiosidad me invadió, tenia el deseo de ver, un fuerte impulso me hizo lentamente acercarme al lugar. Mis piernas se movían solas. Lentamente me fui acercando al lugar indicado. Me di cuenta que el estaba de tras y me seguía. Ví una extraña figura, no podía ver bien por la poca luz, pero pude distinguir un cuerpo decapitado con un agujero en la parte del abdomen. Ví mucha sangre esparcida por todo lado. Alrededor del cuerpo la pared manchada de sangre. Observé que sus manos estaban en una posición, como tratando de pedir ayuda, o que intentaba detener algún brutal ataque. Gire la mirada hacia la derecha, ví algo, me acerque y note que era su cabeza en un charco de agua mezclado con sangre, sus ojos desorbitados y con la boca abierta. De la impresión que me causó, me hizo retroceder, me tope con el - Se llama Denifalcus, el roba almas, patético, creo que el viejo escapaba del él, yo justo pasaba por acá, cuando lo ví lo mate - dice con orgullo. - ¿Por qué lo mataste? - pregunte, me sentía algo mareado. - Porque me traicionaron hace mucho tiempo - me dice con su mirada clavada en el muerto, sus ojos expresaban cierto desprecio. - ¿Te traicionaron? - me exalté, me aleje un poco de el - ¿Quién o qué eres? - dije titubeando. Por unos instantes permaneció inmóvil, cambio su mirada hacia mi diciendo - Soy un demonio, igual que el - Me quede helado, volví a paralizarme, sin darme cuenta se me cayo la piedra. Rodó asta su pie. El solamente observó todo, con la inexpresiva mirada. Tenía su mirada en mí, no se fijo en la piedra. El volvió a mirar el cuerpo y sonrió - era un maldito desgraciado, nunca pensé que algún día lo atraparía - pero duro poco la risa, volvió a su inexpresivo rostro. El se dio vuelta, se marchaba, no junto la piedra, no le dio importancia, ni si quiera la miró. - No entiendo… - me acerque a la piedra para juntarla - ¿Él es un demonio, igual que tu? - Se detuvo, quedó un rato mirando la nada, se dio vuelta y me miro sus ojos volvieron a brilla con un color a sangre, su rostro manifestaba un odio - Hace mucho que lucho - me dijo mientras ví que sus ojos volvían lentamente a la normalidad - si no fuera por mí hace mucho tiempo que obtendrían la piedra - miré la piedra detenidamente, interrogándome, tratando de comprender el significado de la piedra o que gran poder encierra - es una llave, permite que nuestro mundo se conecto con el tuyo - - Por eso escapaba el anciano… - pensé en voz alta. - Si y de paso tomar su alma, para trasformarlo en su esclavo - me lo dijo en voz cruda. - Pero tú estas acá ¿Cómo puede ser eso? Si esta es la llave ¿y él? - le pregunte, no entendía nada. - Hace mucho tiempo que los ángeles y los demonios peleamos, fuimos engañados por un ángel que desafió al creador. Nos condeno, pero ese ángel le propuso al creador, un trato, que la nueva raza, sea quien decida el destino. “Cuando haya tanto mal en tu mundo, se creara una llave donde nos dará la libertad y gobernar tu nuevo mundo” - - Entonces ¿Por qué peleas? – al preguntarle su mirada de fue hacia el demonio muerto - Ya te lo dije… me traicionaron - después de decírmelo quedo mudo, con su inexpresivo rostro. Volví a mirar al viejo, luego contemple la piedra, pensé en el problema en que me encuentro envuelto. Cuando volví a mirarlo ví que de sus ojo emanaba una lágrima. Por Ariel J TrackbacksWeblogs that reference this entry
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