Ariel's profileDesde la OscuridadPhotosBlogListsMore Tools Help

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    June 11

    El viejo de la taverna

    Un mundo extraño y desconocido, que solo los sabios magos conocen, habitados por dragones y serpientes marinas, donde los más valerosos guerreros se atreven a entrar, demostrando su grandeza a lo extraño y terrible. Ese mundo lo conocen todas las personas comunes pero nadie los vio. Se adentra a una realidad que enloquece a cualquier ser existente.

    Ve observa por tu mismo!!!, si sales con vida cuéntamelo!!!, dime como es!!!. Si me cuentas lo que yo vi, te creeré. Porque yo estuve ahí, mira estas marcas en mi cuerpo son la muestra y lo único escrito de ese lugar, estas cicatrices representa cada batalla que libre.

    Quiero volver a pesar de que ya estoy muy viejo, no puedo seguir buscando y luchando, solo volví para contarlo. Al principio te aterra, se te hiela la sangre, el miedo es tu único amigo pero una vez adentrado descubrirás que desearas cada vez más estar en ese lugar, y morir ahí. Yo mismo pienso morir en ese lugar porque dejo de ser aterrador, para mi, es el paraíso.

    Volveré y buscare la única bestia que no vencí, al basilisco de los profundos bosques encantados, duerme en los pantanos. Libre tres batallas intensas y ninguno gano.

    Toma mis últimas monedas que parto a ese mundo, ven conmigo si quieres, pero te lo advierto, lleva una buena espada y duerme con los ojos abiertos, porque quien sabe los dioses preparen tu destino
     

    Por Ariel J

    Les voy a contar una gran historia

    Les voy a contar una gran historia, una historia asombrosa, tal vez escucharon muchas y no les parezca tan increíble, pero amigos lo es.

    Para empezar mi nombre es Grégö’io, soy un aventurero, algunos me dicen “sin rumbo”. No tengo a donde ir, ni volver algún lugar, ¿quién sabe cuando llegue el día que deje esta vida sin rumbo?. Vivo en una época de reconstrucción. En este momento me encuentro en un valle junto a un lago que se encuentra al pie de la montaña de los tres picos, lugar del destruido reino de las montañas. El glorioso castillo yace en ruinas, en el pico más alto, cayo ante el Amo y Señor de las Sombras en su época de conquista. Fueron épocas de grandes batallas épicas por la libertad, pero ese heroico pueblo fue aplastado.

    Según se el poder del Amo y Señor de las Sombras cayo por un grupo de miembros de una “Antigua Orden”, los rumores dicen que utilizaban magias prohibidas por grandes eruditos. E visto algunos de esos miembros de la “Antigua Orden” pero me recomendaron no hacerles frente, sus poderes son tremendos, lograron juntar un ejército para derrocar al Amos y Señor de las Sombras.
    Pero no les voy a contar historia, si no mi historia. Es una historia que deben ser guardadas en silencio, pero a su ves tienes que contarlas por ser única, dejaré de dar muchas habladurías y empiezo.
    Iba sin rumbo alguno por la zona conocida como las montañas sin fin, largas cadenas de extensos kilómetros de largo y lo ancho, los rumores de muchas criaturas y de grandes tesoros por esa zona atraían a muchos aventureros, pero nadie viaja por miedo o nunca volvieron.

    A mi me intrigaba los grandes secretos ocultos de esos lugares, y deseaba conocerlos Dicen que fue el lugar de un gran reino de la era de los dioses, pero solo era un mito viejo. El lugar era una mezcla entre rocosa y de vegetales, algunas zonas pantanosas. Observé plantas hermosas con flores que podías contemplara por días sin querer sacarle la vista ni por un instante. No existía ningún tipo de camino seguro, viaje por riscos con precipicios que no podía visualizar el fondo.

    Me perdí, hubo como varias lunas que estaba bajo densa neblina y el cielo se encontraba nublado, no me podía guiar muy bien con el sol, no me importo, marque lugares para un futuro saber si pase por la zona y así no estar dando vueltas en círculos en esas grandes extensiones de montañas.

    Estaba fascinado había encontrado espadas y armadura rotas, no las distinguí bien pero estaba seguro que pertenecían a la última guerra contra el Amo y Señor de las Sombras. Me di cuenta que en algunas ocasiones di a para en el mismo lugar, pero corregía el rumbo y me encaminaba.

    Las nubes se pusieron más densas y eran signo de lluvia, me preocupe, sabía que llovía varios días, como me comentaron que pasa por estas zonas. Mi preocupación era que venga agua de los picos y me arrastraran hacia el abismo, el terreno se pondría resbaloso y no podía seguir mi viaje. Ví una cueva a la distancia y me preocupé por llegar rápidamente. Por suerte llegué a la cueva justo con las primeras gotas de la tormenta, desvaine mi espada por precaución.
    - ¿Quién anda ahí? – escuché una voz potente, mis piernas se aflojaron, mi corazón se detuvo por unos instantes para luego latir rápidamente - ¿Quién osa irrumpir en mi morada? - un viento salió de la cueva, un olor fuerte a muerte salió del fondo de la cueva, su voz era grave pero serena – ¿Mmh?... ¿Humano? Hace mucho que no veo a un humano, ¿¡Quién sabe cuanto!? ¿Por qué sacas esa espada? ¿Acaso quieres pelear? - una risa de alegría inunda la cueva, le pareció un casi un chiste que yo le haga frente – ¿Cómo piensas matar algo que no puedes? –

    No sabía que era, pero sus advertencias no me asustaban, apreté mas fuerte el mango de la espada esperando que saliera de la oscuridad. Pero mi sorpresa fue muy grande, sentí como fuertes golpes por el suelo se acercaba a mi. Lentamente su figura se reveló, la poca luz hizo brillar sus enormes ojos, parecieran de cristal, la figura sombreada en la oscuridad de su rostro enorme me hizo sentir miedo. Lentamente observé unas extensiones en sus costados, eran sus alas, veía como su cola iba moviéndose mientras se acercaba hacia mí. No había duda era un dragón. Mis ojos se abrieron enormemente, estaba muerto, me consideré un muerto, podía enfrentar lobos gigantes de los bosques nevados, pero dragones, era la muerte.
    - ¡Oh! Te as dado cuenta – dijo el dragón sonriendo - ¿Qué are ahora? ¿Matarte? As revelado mi secreto y no puedo dejarte ir - levanta una ceja mirándome de reojo, estudiándome, no cedí, apreté con más fuerza el mango de la espada y lo miré desafiándolo. Nuestras miradas se cruzaron por un largo tiempo.
    El dragón se hecho a reír – Eres muy valiente – me decía entre rizas – me agradas – dijo alegremente – no tengas miedo no te haré nada – no entendía el porque, pero el miedo se fue, como si fuera que me hechizara, dándome una sensación de tranquilidad.
    - ¿Cómo te llamas? – me pregunto.
    - Grégö’io – respondí envainado mi espada, a pesar de trasmitirme esa tranquilidad aun sentía los efectos del miedo, mi manos me temblaban un poco.
    - Yo soy Akunn, mucho gusto – dijo cortésmente
    - Para ser un dragón que habla, eres muy educado – el comentario le habría causado gracia, sus risas retumbaron entre los ecos de la cueva - ¿Cuál es la gracia? – pregunté
    - Digamos, que soy un dragón especial – dijo riéndose – los dragones de ahora no hablan, ni podrán. Son bestias salvajes dominadas – el dragón se reposó sobre si mismo, me miraba todo el tiempo.
    - ¿Y cómo puedes hablar entonces? –
    -¡Oh! – su rostro gesticuló cierta alegría a la pregunta – vivo desde tiempos que no conoce tu mundo, los dragones de mi época hablábamos, asta que el gran creador conocido por ustedes Isel, por los elfos como Kash, por los Orcos como Gan Tata, tiene muchos nombres, él nos castigó a la eternidad encerrados en cuevas asta que se apiade de nosotros.
    - ¿Isel hizo eso? – me senté, me encontraba cansado, el venir rápido a la cueva y luego el susto, se hizo sentir en mis piernas. Escuchaba caer la lluvia mientras veía al Akunn mirar melancólicamente las afueras de la cueva, se le notaba en el fondo de los ojos el deseo de salir y contemplar el mundo de afuera. Largó un suspiro lento.
    - Te contaré guerrero, nuestra historia. Pocos lo saben y muchos lo ignoran, te contaré la historia borrada con el tiempo. Cuando Isel creo al mundo y dio vida a todo, separó en dos grandes fuerzas, la oscuridad y la luz, creo a seres que los gobierne, seres que no están vivos ni muertos, así les dejaba la tarea de cuidar el mundo que creo y les dio el titulo de Amos y Señores. Cuando creo a las razas, nosotros éramos sus favoritos. Nuestras escamas eran joyas brillantes de nuestra magnífica gloria. Algunos de nosotros tenían asta plumas en las alas, de piel sedosa y lisa, éramos de muchos tipos pero de atractivo aporte. Éramos los privilegiados, Isel nos enseño un don muy poderoso, la magia. Apenas las otras razas podían con su vida, eran toscos, tontos, y sin conocimiento alguno, nosotros volábamos por los cielos contemplándolos y viéndolos progresar. Vimos sus primeros reinos, sus primeras guerras.

    Con el correr de los tiempos descubrimos que nuestras vidas se alargaban gracias al don que nos dio Isel, esto nos hacia cada vez mas hermosos, algunos se volvieron más coloridos, otros más brillantes, otros un poco más fuertes.

    También nos dividíamos en grupos, reinos o más bien en tres grandes clanes. Los montañosos, éramos los que vivíamos engrandes cuevas en las montañas. Luego los terrestres, no poseían alas pero eran fuertes, duros y resistentes. Sus llamas eran muy poderosas, les gustaba vivir en desiertos o volcanes. Por último, los de las nubes, nómadas, vagaban por los cielos de un lugar a otro, sin sentido, eran libres y sin ataduras. Eran ajenos a los demás, eran hermosos, bellas criaturas, poseían plumas en sus alas, su piel liza y suave. Cada tanto teníamos disputas pero nunca a gran escala, las mayores disputas eran entre nosotros mismos, los de las montañas, y cada tanto contra los terrestres.
    Si, grandes épocas, ustedes lograron formar grandes reinos y lograron dominar muchas artes, vimos el principio de grandes disputas. Crueles guerras entre los grandes reinos, nuestros ojos se volcaron en ustedes. Veíamos como se volvían muy fuertes, fue ahí donde los de las montañas pecamos.

    Empezamos a copiarles su forma de vida, nos enamoramos como eran y nos acercamos. Los terrestres se alejaron, solo unos pocos se interesaron por ustedes. Empezamos a hacer magia con ustedes, para volverlos perfectos, más lindos y hermosos. Utilizamos magia para parecernos a ustedes en distintas formas y razas, algunos nos enamoramos y tuvimos hijos. Mezclamos nuestras creaciones con nuestros hijos, frutos de nuestros amores, y logramos crear una nueva raza, fuerte, poderosa raza Drakonic. Algunos terrestres nos imitaron pero la mayoría nos condenaron. Isel contemplo nuestras creaciones y nos dejos que existieran, pero nos advirtió, dijo que no participemos en las disputas. No escuchamos, creíamos que nuestras creaciones eran mejores, que las de Isel fueron perfeccionadas.
    Con el tiempo creamos un reino para ellos, les enseñamos nuestro poder, les creamos armas y armaduras con nuestros cuerpos, les dimos ferocidad para las batallas. Y vimos que Isel no hizo nada. Nuestro orgullo creció y creímos que nos tenía miedo.

    En poco tiempo crearon un imperio bajo nuestra tutela, pero a pesar de su perfección, ciegos de grandeza, vimos desconcertados como sus enemigos les daban grandes batallas. No pensábamos que los reinos poderosos darían tales batallas, nos sorprendimos como los elfos y los orcos eran formidables luchadores, y los despreciados y débiles humanos terminaron siendo siniestros guerreros.

    Pero una aldea, una simple aldea fue el comienzo del declive, hizo que cambiaran las cosas. Una aldea de formidables luchadores, conocedores de artes de las magias inigualables, temibles, no poseía ejército, pero el pueblo entero lo era. Su aldea se encontraba rodeada de arboledas y usaban como escudo a los intentos de entrar de nuestros hijos. Una mezcla de humanos/elfos, eran los A’akano, o conocidos como el pueblo de los vientos, su arte del viento era temido por todos, algunos rumores dicen que tenían alguno la capacidad de ocultarse, simplemente desvanecían. Eran sirvientes de Kaan señor de los vientos.

    Ellos fueron los culpables de una masacre a nuestros hijos, protegidos por Kaan. Estábamos furiosos, rabiosos, vimos como eran apabullados y vencidos, nos negamos a creerlo y les ayudamos, olvidamos la advertencia de Isel.

    En una noche de luna llena masacramos a los A’akano, fue la marca de la condena. No solo fue esa aldea, ayudamos a conquistar los reinos poderosos. El mundo se arrodillo ante nuestros hijos, nos sentimos satisfechos, orgullosos. Nos hicieron alabanzas, esculturas cantaron canciones de alegría en nuestros nombres.

    Pero Isel no mostró su castigo, nada, no nos volvió hablar, pesamos que fue derrotado, que nosotros somos mejores. Creíamos ser dioses y destronamos a Isel.
    Obligamos a las demás razas a dejar de creer en Isel, empezamos a tratar de destruir la influencia de los Amos y Señores de la oscuridad y la luz, los obligamos a que nos adoren a nosotros como sus dioses, pero muchos se negaron a pesar de nuestras amenazas, terminaban torturados, ultrajados, muertos… - El dragón hizo una pausa, cerró los ojos adolorido por los recuerdos – nuestros hijo terminaron creyendo ser la raza fuerte y digna de gobernar.

    Ya llenos de victorias y gozo de glorias volvimos a nuestras moradas en las montañas, dejando que nuestros hijos gobiernen el mundo que les dimos, cuando desde lejos vimos caer algo desde el cielo y quedarse clavado en la punta mas alta de las montañas una flecha de fuego. Primero tuvimos mucho miedo, pero nuestro orgullo nos ganó, gritamos al cielo glorias hacia nosotros, vociferamos maldiciones y le amenazamos con que seria destronado. Nada pasó, pensamos que nos tenía miedo, pero Isel tenia otros planes.

    Movió las piezas de demostrarnos nuestro error, no lo vimos. Isel hizo que un orco jefe se enamorara de una humana y se casó con ella, tenia un hijo, pero el jefe orco lo aceptó como suyo, lo crió como a un orco más, hizo que fuera el humano mas aguerridos de todos, junto a su hermano juntaron un ejercito de orcos para poder liberarse, se enamoró de una elfa del desierto y logró formar una alianza, que hizo frente a nuestros hijos, poco a poco fueron ganando poder y glorias.
    Nuestros hijos estaban defendiendo su último castillo, nos lloraron y salimos de las montañas, volvimos ayudarlos y defenderlos, volvimos a desobedecer.

    Llegamos y contemplamos un formidable ejercito, pueblos de las dos fuerzas estaban unidos, los Amos y Señores de la Oscuridad y la Luz se aliaron y dieron poder a sus protegidos.
    Cuando nos disponíamos a atacar, una flecha de fuego cayó del cielo, a lo lejos notamos como una nube gris extraña, que se acercaba, eran nuestros hermanos del clan de las nubes, nos sentimos traicionados, y llenos de odio, decidimos darles frente, éramos más y no le teníamos miedo a la batalla.

    Nuestros hijos en medio de la batalla, contemplaron como nuestros hermanos nos atacaban, pero nuestras impresiones nos engañaron, confiados en nuestro poder, fuimos muy ciegos. Sus llamas azules quemaban nuestras gruesas escamas, eran más fuertes y poderosos, más sabios y hábiles, pero nuestro número era mayor, podíamos con los dos frentes, sentíamos que la victoria estaba cerca. Pero otra flecha de fuego cayó del cielo y mato a un hermano mío y varios más empezaron a caer. A lo lejos vimos a siete con armas de fuego, los siete inmortales, los hijos de Isel, con sus armas de fuego nos destruían. Poco a poco perdíamos la batalla, poco a poco fuimos cayendo, nuestros hijo empezaron a tener miedo y corrían de un lado para otro tratando de salvar sus vidas. Fuimos derrotados, nos rendimos.
    Dorgan el más fuerte de los siete inmortales, nos dicto la sentencia de Isel.

    “Ustedes dragones causaron caos en el orden y trataron de destronar a nuestro padre Isel, el creador, no olviden este momento porque serán condenados, el les dio su amor en cambio ustedes su odio, serán bestias dominadas por aquellos que trataron de dominar, serán bestias tontas pero con la misma fuerza, obedecerán ordenes y morirán por sus ordenes. Solo los más viejos dragones que empezaron su proeza serán castigados sufriendo la eternidad en sus cuevas para que recuerden siempre el error cometido asta que Isel los perdone.”

    Y acá estoy, condenado a esta cueva, ya me duelen los huesos y mi cuerpo está cansado. No puedo salir aunque quisiera, no saboreo un buen bocado, ya no sé cuanto tiempo que estoy acá, sin poder morirme, solo veo la lluvia y los días pasan. Nunca pensé que este fuera el peor castigo que existe, abecés deseo haber sido condenado como una bestia más. Estoy con la tristeza sin saber que pasa con nuestros hijos o que fue de ellos.
    Terminó su larga historia el dragón, su cálida sonrisa se borró con su melancolía.
    - ahora que sé tu verdad, ¿me matarás? – el dragón larga una riza y me mira negándolo con su gran cabeza.
    - No es un gran secreto, te dejaré ir, pero no reveles dónde se encuentra mi cueva, puedes contarla pero no especifiques dónde vivo o los que vendrán morirán –
    Así cuando termino de llover, el dragón me dejo ir, prometí visitarlo cada tanto, contarles las novedades y darle noticias de sus hijos y se alegró mucho. Descendí al valle, vine a este pueblo y te estoy contando esta historia.

    FIN

     

    Por Ariel J

    (sin titulo)

    Yo se que nadie ve

    Parado desde un lugar

    Veo un mundo

    Donde todo se desmorona

    Veo mucha gente que sostienen

    Los escombros con manos

    Ensangrentados con lágrimas

    De dolor

    Y otros trepando

    Para poder alcanzar un sueño

    Que endulza el alma

    Con mentiras

    Algunos tiran escombros

    Que golpean haciendo caer

    A los otros que con esfuerzo

    Escalaron

    Lastimando a los muchos que sostienen

    Veo que nadie

    Vive…

    Por Ariel J

    June 10

    Libertad

    Me he dado cuenta que soy un tarado, como un títere.

    Me traicionan sea de cualquier forma.

    Me demostró que la humanidad no respeta ni siquiera sus principios,

    Busca siempre oprimirse, y nunca… jamás… ni siquiera querer salvarse.

    Me golpean por todos lados,

    Descubro que la humanidad nunca comprende,

    Ni aprende de su historia, vuelve a sufrir y yo la acompaño.

    No importa cual sea su futuro,

    La humanidad seguirá siendo la misma mierda que fue.

    Pero sigo buscando, no importa cual sea el destino,

    No me atare a esta farsa

    Y seré libre…

     

    El paraíso no es solo el cielo, si no nuestros deseos de vivir.

    Vivir más que siendo una “paloma blanca”,

    Símbolo nefasto de la paz y la libertad,

    Cuando nos muestran sus guerras de paz y libertad,

    El paraíso es más que amor,

    Llena nuestros pechos de pasión,

    Al lugar cual queremos llegar… el paraíso,

    No me atare a esta farsa,

    Y seré libre…

     

    Dios no se calla, el sigue hablando,

    Nos sigue diciendo sus palabras,

    Nos sigue mostrando la verdad

    Pero somos sordos,

    Por más que lo entendamos,  en el fondo no queremos escuchar,

    Llorando de rodillas nos sigue hablando

    Y yo llorando porque no las puedo escuchar

    Porque por más que intente escapar

    Seguiré siendo parte de esta farsa

    Y no seré…

    Libre

     

    Por Ariel J

     

    June 05

    "AMOR..."

    “AMOR...”

     

    Por ahí vi una mujer sentada en una esquina de una calle, que miraba a través de la oscuridad, la conocí pero jamás supe su nombre, en la cual me explicaba sobre su historia, era hermosa mis ojos no podían verla de su radiante belleza, estaba vestida toda de blanco, pareciera que la oscuridad no existiera. Me contó sobre la historia de un hombre que busco la vida por el mundo y aprendió mucho sobre el amor y que jamás lo volvió a ver. Se levanto y se fue, yo quede pasmado no logre comprender que quiso decir sobre la historia. A la noche siguiente, fui a la misma esquina y no la encontré, desde esa noche jamás supe algo sobre ella y ahora me encuentro yo, viajando por el mundo para poder aprender sobre el “amor”.

     

    En mi infinita persecución al horizonte, por las montañas en la cual yo recorría, cansado de buscar grite; ¿Dónde puedo encontrar el fruto del amor? Cuando el viento susurro en mi oído una canción de brisa, suave y cálida, donde me canto la historia más triste. “Desde que tengo memoria ellos se persiguieron uno al otro, ella lo buscaba en el ocaso y el en la madrugada, hasta que una vez los dos se pudieron encontrar y tuvieron un eclipse de pasión, de ese momento nació su fruto del amor, sus hijos, son las estrellas que alumbran a los caminantes por la noche. Pero ambos tenían que seguir su curso, tuvieron que separarse a pesar de esto se siguen uno del otro esperando volver a verse.”

     

    Fue muy triste la historia que me canto el viento que las nubes se pusieron a llorar. No a lo lejos vi a un hombre sentado en una piedra, era tarde estaba oscureciendo, lo vi cansado, era rubio sus pelos parecían flama. Me acerque a el, veía llanto en sus rojizos ojos, me miro, con buen gesto me hizo sentar a su lado y sin que yo le pregunte o me dejara hablar, me contó sobre una mujer que busco la vida por el mundo y aprendió mucho sobre el amor y que jamás la volvió a ver.

     

     

    Por Ariel J

    Agregando

    Como veran, agrege cosas. De a poco va mejorando. Mas tarde pondre imagenes de mis gustos.